25 de octubre de 2026

Elementos de Estilo

Una mano con navaja de podar corta las hojas sobrantes de una rama sobre un banco de escritor, al estilo de Alberto Durero

Este cuaderno reúne los elementos de estilo de la casa para escribir en castellano. Está escrito para el lector cero: la persona o la máquina que lo lee sin haber leído nada más. Toda palabra tiene el significado del diccionario o el que este texto le da la primera vez que aparece.

Qué es y para qué sirve

La casa es el sitio de Osmancito, el autor de las páginas: el conjunto de páginas publicadas bajo la dirección https://osmancitov.github.io. Una producción es un texto que la casa escribe para entregarlo: una entrada, un mensaje o un informe.

Este cuaderno reúne los elementos de estilo de la casa: lo que se hace para que una producción en castellano se lea con claridad. Sirve para dos trabajos: escribir una producción y revisarla antes de entregarla.

Los elementos son consejos. Un consejo es una preferencia de estilo: ayuda a escribir mejor y admite excepciones, que el mismo paso dice. Cuando un paso se apoya en una norma del castellano, lo dice con las palabras «según la RAE». La RAE es la Real Academia Española, que junto con las demás academias de la lengua fija la norma del castellano. Las páginas de la RAE que respaldan esos pasos están en «Fuentes».

Dos términos de gramática aparecen en varios pasos. Una oración es un grupo de palabras con un verbo que dice algo completo. El sujeto de una oración es quien hace la acción del verbo, o aquello de lo que el verbo dice algo.

Los ejemplos de este texto son propios. Su origen está en «Fuentes».

Cómo se aplica

Recorre las seis partes en orden. En cada paso, compara el texto con lo que el paso pide.

1. Planea el texto

  1. Decide la forma del texto antes de escribirlo: qué va primero, qué va después y dónde termina.
  2. Sigue esa forma al escribir. Excepción: cámbiala si el texto lo pide. Una carta íntima o un ensayo casual puede no llevar plan.
  3. Abre un párrafo nuevo por cada tema. Excepción: un tema breve cabe en un solo párrafo, y una frase sola sirve de transición.

2. Escoge las palabras

  1. Prefiere la palabra concreta a la abstracta. No hace falta todo el detalle, solo el que importa.
  2. Al enunciar un principio, da un caso particular.
  3. Quita las palabras que no dicen nada. Excepción: la brevedad no es el fin. Una frase larga con todas sus palabras útiles está bien.
  4. Apoya la frase en sustantivos, que nombran personas, cosas o ideas, y en verbos, que dicen lo que alguien o algo hace, es o le pasa. Excepción: los adjetivos, que acompañan al sustantivo y dicen cómo es, y los adverbios, que precisan a un verbo, a un adjetivo o a otro adverbio, son a veces indispensables.
  5. Relee el texto y borra el adorno que sobra.
  6. Evita los calificadores, que son las palabras que suavizan o inflan a otra, como «bastante», «muy» o «un poco». Los tres ejemplos son ilustrativos: la casa no fija una lista de calificadores.
  7. Prefiere la palabra llana a la rebuscada. Ninguna palabra es mala en sí: juzga con el oído.
  8. Desconfía de las palabras fabricadas que nadie diría. Es un consejo de oído: una palabra que no se usa al hablar rara vez conviene al papel. No prohíbe crear palabras.
  9. Usa un dialecto, que es la manera de hablar propia de una región o de un grupo, solo si lo conoces bien. Úsalo poco y siempre de la misma manera.
  10. Escribe cada sigla, que es el nombre formado con las letras iniciales de varias palabras, con su nombre completo la primera vez. Abrévialo después.
  11. Evita los extranjerismos, que son las palabras tomadas de otra lengua, cuando solo sirven para lucirte. Excepción: a veces hace falta una palabra prestada.
  12. Escribe en cursiva, o entre comillas si no puedes usar cursiva, el extranjerismo que no se adaptó al castellano. Es lo que fija la RAE.
  13. Prefiere lo corriente a lo de moda. Escucha las palabras nuevas, y espera a que prueben que duran antes de usarlas.
  14. Escribe con la ortografía de la RAE.

3. Construye las frases

  1. Prefiere la voz activa, en la que el sujeto hace la acción («Ana escribió el informe»), a la voz pasiva, en la que el sujeto la recibe («El informe fue escrito por Ana»). Excepción: la pasiva sirve cuando importa más lo recibido que quien actúa.
  2. Ten presente que la pasiva sin agente deja sin decir quién actúa.
  3. Afirma lo que es, en lugar de negar lo que no es. Excepción: «no» sirve para negar y para oponer una cosa a otra.
  4. Reserva la duda para cuando haya duda real.
  5. Evita una serie de oraciones sueltas unidas con «y» o con «pero». Cambia la estructura de algunas. Excepción: alguna oración suelta da alivio. El peligro es la serie.
  6. Un modificador es una palabra o un grupo de palabras que precisa a otra. Pon cada modificador junto a la palabra que precisa. Excepción: una interrupción breve, como una aclaración entre comas, es admisible. El orden de las palabras del castellano es flexible.
  7. Da forma parecida a las ideas que van juntas.
  8. Comprueba que cada elemento de una serie lleve la palabra de enlace que pide, como «de», «en» o «con», que se llama preposición. Según la RAE, se pueden unir con «y» palabras de distinta clase si cumplen la misma función, y los casos en que dos palabras comparten una preposición o un artículo («el», «la») son limitados.
  9. Si abres la frase con un modificador, haz que se refiera al sujeto de la frase. Si no, reescribe. Excepción: el modificador puede llevar su propio sujeto expreso, como en el paso siguiente.
  10. Si abres la frase con un gerundio, haz que se refiera al sujeto de la oración principal, o dale su propio sujeto expreso. Un gerundio es la forma del verbo que termina en «-ando», «-iendo» o «-yendo». Según la RAE, el gerundio que abre la frase se refiere por lo general a ese sujeto, y con sujeto propio expreso es normal («Estando él satisfecho, nos fuimos»). La RAE desaconseja el gerundio que expresa una acción posterior a la del verbo.
  11. Escribe como una sola frase lo que lo es. No lo partas con un punto. Excepción: un fragmento, que es un grupo de palabras escrito como frase sin serlo, sirve para dar énfasis si no parece un error, y el diálogo lo admite.
  12. Al unir una frase partida, elige coma, punto y coma o dos puntos según la relación entre las partes.
  13. Pon al final de la frase lo que quieres destacar. Excepción: es una tendencia, no una ley. El comienzo de la frase es el otro lugar fuerte.
  14. Haz que el verbo concuerde con su sujeto, es decir, que tome su mismo número, y no con lo que se interpone entre los dos.
  15. En «uno de los que», pon el verbo en plural. Según la RAE, el plural es lo preferido y el singular se admite.

4. Puntúa

  1. Si abres un inciso, ciérralo. Un inciso es una aclaración que se intercala en la frase. Según la RAE, va entre comas, entre rayas o entre paréntesis.
  2. Distingue la aclaración que solo añade un dato de la que identifica de quién se habla. Según la RAE, solo la primera va entre comas.
  3. Une con punto y coma dos oraciones independientes de relación estrecha. La RAE recoge este uso.
  4. Separa con punto dos oraciones de vínculo débil. Excepción: la RAE escribe comas entre los miembros de una serie sin conjunción, como en «Corrían, tropezaban, avanzaban». La coma entre oraciones no es una falta general en castellano.
  5. Pon dos puntos ante una enumeración que lleva antes una palabra que la anuncia. Así lo fija la RAE.
  6. No pongas dos puntos entre el verbo y su complemento. Así lo fija la RAE.
  7. Pon dos puntos tras el saludo de una carta. Así lo fija la RAE.
  8. Usa la raya para aislar un inciso con más fuerza que la coma. Según la RAE, la raya aísla más que la coma. Úsala solo cuando otro signo no baste.

5. Cuida el tono

  1. Pon el asunto por delante y a ti detrás: que la atención del lector vaya al sentido y no a tu carácter.
  2. Escribe de la manera que te sale con naturalidad. Excepción: lo natural no queda impecable por serlo.
  3. No exageres: una exageración hace dudar de todo lo demás.
  4. No finjas desenfado: la espontaneidad no sustituye al trabajo.
  5. Sé claro. Excepción: la claridad no siempre es la marca del buen estilo, y un texto puede ser oscuro a propósito, pero entonces conviene serlo con claridad.
  6. Si te pierdes en una frase, empieza otra.
  7. No metas opinión sin motivo ni a destiempo. Excepción: un texto de opinión admite la opinión.
  8. Responde lo que se preguntó.
  9. Usa pocas figuras. Una figura es un recurso que dice una cosa con la imagen de otra. Un símil compara una cosa con otra con «como»; una metáfora llama a una cosa con el nombre de otra. Una ráfaga de símiles distrae, y no conviene mezclar metáforas. Es una preferencia, no una prohibición.

6. Diálogo, resumen y revisión

  1. En un diálogo, usa pocos adverbios tras el verbo que presenta lo dicho, como «dijo» o «respondió». Excepción: rara vez conviene decirlo todo.
  2. No cargues ese verbo con verbos explicativos, como «consoló» o «felicitó», donde basta «dijo»: lo dicho puede mostrar por sí mismo el modo.
  3. En un diálogo, haz que el lector sepa quién habla.
  4. Pon la acotación, que es la indicación de quién habla, donde cae la pausa natural. Para hallar la pausa, lee la frase en voz alta.
  5. Si presentas el diálogo con rayas, abre cada intervención con una raya, según la RAE. El diálogo integrado en el texto entre comillas sigue otra puntuación, y este paso no lo cubre.
  6. Al resumir una obra, mantén un solo tiempo verbal, que es la forma del verbo que dice cuándo ocurre la acción. Excepción: en el resumen de una novela puede usarse el pasado si suena natural.
  7. Una vez avisado el resumen, no repitas «dice que».
  8. Al criticar una obra, no te quedes en el resumen: discute con pruebas.
  9. Reescribe el texto después de escribirlo: revisar es parte de escribir.
  10. Guarda el original junto a la versión revisada. No temas rehacer mucho.

Revisión antes de entregar

Antes de entregar una producción, léela entera y responde cada pregunta con el texto a la vista.

  1. ¿Tiene forma, y cada párrafo trata un solo tema?
  2. ¿Cada palabra clave es concreta, y sobra alguna palabra?
  3. ¿Quedan calificadores, palabras rebuscadas, siglas sin explicar o extranjerismos sin necesidad?
  4. ¿Las frases usan la voz activa, salvo donde importa lo recibido?
  5. ¿Cada frase afirma lo que quiere decir?
  6. ¿Cada modificador está junto a lo que precisa, y cada gerundio que abre la frase se refiere al sujeto o lleva el suyo?
  7. ¿Cada inciso abre y cierra, y cada signo cumple la norma de la RAE?
  8. ¿El texto pone el asunto por delante, sin exageraciones ni opinión sin motivo?
  9. ¿Un lector sin memoria lo entiende a la primera?
  10. ¿Se revisó al menos una vez después de escribirlo?

Su propio examen

Un texto que describe una forma de hacer algo es un documento ejemplar cuando él mismo sigue esa forma. El lector puede contrastar cada condición en este texto, en el lugar que se indica:

  1. Describir su forma. La forma que este cuaderno describe es la de una producción bien escrita. «Cómo se aplica» la enuncia en pasos y «Revisión antes de entregar» la reúne en diez preguntas.
  2. Mostrar esa forma dentro del texto. El lector contrasta esta condición en el texto mismo. La forma está en el orden de las secciones: «Qué es y para qué sirve» va primero y «Fuentes» al final. Los términos están definidos donde aparecen por primera vez. Cada paso dice lo que se hace y, cuando tiene una, su excepción. Las diez preguntas de «Revisión antes de entregar» sirven para aplicar al propio texto lo que pide a las demás producciones.
  3. Permitir el contraste sin salir. Esta sección junta las condiciones y sus lugares. Todo lo necesario para contrastar está en este texto.

Fuentes

Procedencia: estos elementos se adaptaron al castellano a partir de The Elements of Style, de William Strunk Jr. y E. B. White, cuarta edición, Longman, 1999. La selección, la redacción en castellano, los ejemplos y el contraste con las normas de la RAE son propios de la casa. Los pasos no citan ni traducen el libro. Del libro se toman 39 de sus 43 reglas y recordatorios; los otros cuatro son específicos del inglés y no se toman: el posesivo con apóstrofo, la coma ante el último elemento de una serie, la coma ante la conjunción que une dos oraciones y el caso de los pronombres. Para la coma, la RAE fija otra norma: no se escribe coma ante «y», «e», «ni», «o» ni «u» que cierran una serie, salvo excepciones, y se escribe coma ante «pero», «mas» y «sino que», con excepciones.

Los pasos vienen de estas reglas (r.) y recordatorios (rec.) del libro. La regla 22 aparece con el número 18 en el archivo digital que se consultó; aquí se usa la numeración de la edición completa.

Normas de la RAE, páginas leídas el 25 de octubre de 2026:

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